20 mar. 2012

Sentimiento

Somos humanos, dicen, y entonces sentimos. Siempre hay algún motivo para reír o para llorar. De dónde vienen esas brisas a las cuales les adjudicamos nombres, no se sabe.

Cosquillas que suben y que bajan, y siento que te quiero. Y de ser un sentimiento pasa a ser un echo, nos resignamos ante ellos, nos sacamos el sombrero y nos entregamos. Infinitas son a veces las desconocidas vibraciones que entran y que salen tan rápido que no me dan tiempo a hacerme amiga.

Abrir, es necesario, para dejar entrar, para que fluyan estos soplos de emociones, para dejarlos ser, desparramarse, invadirnos sin pedir permiso, tomarnos por completo, e irse, sin siquiera avisar o despedirse, cobardes. Para dejar entrar otros, para que accionemos, manipuladores, para que los vomitemos en un grito o los celebremos con un beso, para que saquemos. Entran solos no se sabe bien por qué agujero de nuestros cuerpos, y salen, siempre salen, y si no salen nos enferman, nos impermeabilizan. Una canción, una lagrima, un dibujo, un choque los cinco, o una coca. Nosotros, habilidosos en el oficio de materializarlos, y hasta de concebirlos. Difícil tarea la de estabilizar esta convivencia, pero bueno, de eso se trata todo esto ¿no? Que trivial si vivir fuera fácil.

Todo aparenta estar bárbaro, bajo control, cuando los dejamos ordenaditos, de menor a mayor, por colores u orden alfabético, pero al final del día el tránsito colapsa, embotellamiento, y la radio no te avisa.

Sentimientos, por que sin ellos, estas palabras no bajan, homenaje, para dejarlos contentos y que no molesten más, porque acá la que manda soy yo.

Abrir, es necesario, para sentir, para sentirnos, para entendernos, para vivir mejor. No pongamos más trabas.